El Corredor Interoceánico de Guatemala perfila su apuesta por convertir al país en un nodo estratégico para el comercio internacional

Hoy, viernes 17 de julio, tuvo lugar un evento sobre los avances de uno de los proyectos más ambiciosos y estratégicos para el país y Centroamérica: el Corredor Interoceánico de Guatemala (CIGSA).

Durante la jornada, que reunió a representantes gubernamentales del Ministerio de Economía (DISERCOMI), empresas privadas involucradas en la iniciativa y representantes indígenas de las comunidades donde será construido este centro logístico, el Corredor Interoceánico de Guatemala fue presentado como una oportunidad para posicionar al país y a la región como un nodo comercial y logístico de referencia internacional. 

A lo largo del encuentro destacaron las ponencias del Dr. José Ramiro Bolaños, CEO de IMPROGRESS, quien incidió en la importancia de aprovechar esta ventaja competitiva para consolidar a Guatemala como un centro logístico y económico en el mapa internacional. “En el contexto actual, el 95 % de lo que consumimos viene por mar. Entonces, ¿qué ocurre si estas vías fallan?”, planteó Bolaños. Es ahí donde el Centro Logístico Internacional San Jorge entra en juego. “Guatemala debe ser capaz de convertir su posición geográfica en una ventaja competitiva que reduzca su dependencia de las cadenas internacionales de suministro.” 

CIGSA es una iniciativa que comenzó a gestarse en 1999, pero que no ha sido hasta ahora cuando ha empezado a tomar forma. Este macroproyecto multimodal contempla una conexión terrestre y marítima integrada, compuesta por dos puertos de aguas profundas con capacidad para recibir simultáneamente siete megabuques, zonas industriales diferenciadas con capacidad para albergar 24.000 contenedores y una línea ferroviaria que conectará el océano Pacífico con el Atlántico. Esta conexión entre ambos océanos busca fortalecer la resiliencia logística del país a través de una infraestructura diseñada para aprovechar su posición geográfica. 

En este sentido, el Dr. Carlos Rivers, CEO de TECNOPARK, destacó el impacto económico que esta infraestructura tendrá tanto para Guatemala como para la región. “42 municipalidades del oriente del país han dado su aprobación para el proyecto, permitiéndonos impulsar la competitividad interna”. La iniciativa busca que los beneficios derivados de esta ventaja estratégica permanezcan en la región, al tiempo que reducirá los costes logísticos en las operaciones de importación y exportación en un 10% sobre la balanza de pagos. Además, se espera que el proyecto pueda llegar a mover un total de 7,5 millones de TEU al año. 

En definitiva, se trata de una apuesta por un desarrollo sostenible que impulse la competitividad y contribuya a la formación de capital humano especializado. “Guatemala tiene una deuda histórica con el desarrollo de infraestructura”, reconoció Herbert Fernández Townson, vicepresidente del Consorcio Interoceánico de Guatemala.” De poco sirve contar con una ubicación geográfica privilegiada si no se transforma en una ventaja económica”; una visión que, a juicio de Townson, debe convertirse en una prioridad para el país. 

Para finalizar la sesión, Guillermo Catalán, presidente del Corredor Interoceánico de Guatemala, expuso que esta iniciativa representa la ruta comercial del siglo XXI; un proyecto ambicioso que aspira a convertirse en el nexo entre Guatemala, las comunidades indígenas y un futuro social y medioambientalmente sostenible. “A través de este proyecto queremos servir al comercio internacional. Hemos identificado 10 millones de contenedores de 20 pies susceptibles de ser traídos hasta Guatemala. La reflexión final es que las principales instituciones multilaterales reconocen la importancia de las rutas del comercio mundial y del papel que Guatemala comienza a desempeñar en ellas”.

Más allá del impacto que esta infraestructura tendrá sobre la competitividad de Guatemala, el Corredor Interoceánico abre una oportunidad estratégica para la inversión y el comercio internacional. Concebido para conectar las principales rutas marítimas entre Europa, Estados Unidos y Asia, el proyecto favorecerá la atracción de inversión extranjera y el establecimiento de nuevas cadenas de suministro. En este contexto, las empresas españolas pueden encontrar una oportunidad especialmente relevante para reforzar su presencia en Centroamérica; aprovechando las ventajas de un mercado que se encuentra en aras de la transformación, a la vez que consolidan nuevas alianzas comerciales en un entorno cada vez más conectado.